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miércoles, 8 de abril de 2015

El experimento de Milgram: ¿hasta dónde hubieses llegado tú?

El experimento de Milgram: ¿hasta dónde hubieses llegado tú?

Seguro que alguna vez has oído hablar de la influencia de la bata blanca de los doctores y la autoridad instantánea que recibe la persona que la porta. Sólo con llevarla es mucho más fácil que las órdenes transmitidas sean obedecidas sin rechistar. Una bata implica autoridad y conocimiento, pero sobre todo autoridad.

Algo así quiso comprobar mediante un experimento Stanley Milgram, psicólogo de la Universidad de Yale, hace algo más de 50 años, en 1963. Si unos días atrás os hablábamos de la psicología social a través del Experimento de Stanford y sus terribles consecuencias, ahora seguimos en la misma materia con el Experimento de Milgram, tan polémico como el de Stanford por sus igualmente funestas consecuencias que cincuenta años más tarde son objeto de estudio en las facultades.

”¿Podríamos decir que todos ellos fueron cómplices?

Todo experimento ha de tener un propósito final fijado antes de su inicio. En este caso, Milgram quiso medir el nivel de obediencia de un sujeto ante una autoridad cuando sus órdenes le suponen un conflicto con su conciencia. De forma gradual, quería comprobar hasta qué punto la influencia de dicha autoridad podía hacerle llevar a cabo acciones que su propia moral rechazaba.

No fue algo espontáneo. Cuando comenzó el experimento hacía escasos meses que Adolf Eichmann fue condenado a muerte en Jerusalén por cometer crímenes contra la humanidad en Alemania durante el régimen nazi. Se creó un debate en torno a si sólo él podía ser condenado, y no las miles y miles de personas que ejecutaron sus órdenes. El debate estaba en si eran cómplices como tal o simplemente estaban ante una situación de fuerza mayor ante la autoridad.

Eso mismo quiso comprobar Milgram: ¿hasta qué punto un humano obedece órdenes de la autoridad aunque entren en conflicto con su moral y ética personales? ¿podríamos decir que todos ellos fueron cómplices?

4 dólares + dietas

La captación de voluntarios se hizo a través de un cartel en las paradas de autobús de Florida a lo largo de la primavera de 1961. En él se hablaba de un “estudio de la memoria y el aprendizaje” que iba a tener lugar en Yale, ocultando como es lógico la naturaleza real del experimento. Como la gran mayoría de experimentos, era remunerado: 4 dólares (equivalentes a unos 31.50 dólares de 2015) más dietas. Al contrario que en el posterior experimento de Stanford, los participantes escogidos tenían perfiles heterogéneos: entre 20 y 50 años, con niveles educativos variados y de diferentes clases sociales.

milgram

Para la práctica de este experimento iban a hacer falta tres personas al menos:

  • Experimentador. El investigador. La autoridad sobre el participante que se ha prestado voluntariamente.
  • Maestro. El voluntario. Debe realizar preguntas académicas al alumno y castigarle con descargas eléctricas dolorosas cada vez que falle una.
  • Alumno. Un actor. Es el cómplice del investigador y simulará dolor intenso con cada descarga eléctrica recibida.

Antes de empezar, para aparentar una falsa neutralidad, se hace un sorteo amañado para determinar el rol de cada uno de los tres participantes. Los voluntarios captados son siempre “maestros”. Cuando empieza el experimento en una sala habilitada, el “alumno” es sentado y atado a una silla, y varios electrodos son colocados en su cuerpo. Para añadir más realismo, se le aplicaba una crema que evitaba las quemaduras. Al “maestro” se le comunica que las descargas eléctricas al alumno podrían llegar a ser muy dolorosas pero que nunca provocarían daños irreversibles.

15 voltios

Nada más empezar, el “alumno” recibía una descarga real de 45 voltios para que el “maestro” viese cómo todo era cierto y lo del dolor iba en serio. A continuación, se recitaban parejas de palabras que el alumno debía memorizar. Luego se leía sólo la primera y el alumno tenía que responder con la segunda. En caso de fallar, el maestro debía darle una descarga eléctrica de 15 voltios. Si volvía a fallar en otra pregunta, se aumentaba la siguiente descarga en otros 15 voltios. Así, hasta 30 niveles en total para llegar al máximo de 450 voltios.

milgrams-shock-box

El actor que hacía de alumno sabía de antemano cómo tenía que reaccionar a cada falsa descarga eléctrica en función de su voltaje para que el voluntario creyese que era real al otro lado del vidrio que los separaba. Al margen de la reacción natural, se incluyó algo de dramatismo para potenciar la intensidad del momento y acentuar el choque emocional del voluntario. El alumno empezaba a golpear el panel de cristal para pedir clemencia, chillaba que está enfermo del corazón y pedía que finalizase el experimento entre gritos de dolor cuando se alcanzaban los 270 voltios. A partir de los 300, el alumno ya no respondería a ninguna pregunta y el único sonido que emitiría serían estertores, ruidos que se escuchan con la respiración cuando pasa aire por los alveolos que denotan la existencia de una anormalidad o enfermedad en la persona.

Reacciones

No hace falta ser un lince para intuir que un experimento así es una bomba de estrés, tensión y verdadero malestar para los voluntarios, que ven cómo a causa de su acción, por obligada que sea, otra persona está sufriendo dolores extremos. El experimento de Milgram estaba pensado para ver hasta qué nivel ocurría y cuándo el voluntario decía “basta”. Esto fue lo que ocurrió:

  • Nivel 5/30 (75 voltios): aparecían las primeras peticiones de interrupción del experimento. El investigador no daba opción a ello y les hacía continuar.
  • Nivel 9/30 (135 voltios): la mayoría se detenían y cuestionaban la finalidad del experimento. Muchos aceptaban continuar tras dejar claro ante el investigador y la cámara que grababa todo que no se hacían responsables de ninguna consecuencia. Unos pocos participantes llegaron a reír viendo las reacciones del alumno. Reacciones en forma de gritos de dolor.
  • Nivel 20/30 (300 voltios): todos los participantes llegaron aquí. Ninguno se negó rotundamente a detener el experimento antes de este voltaje. El alumno no daba señales de consciencia y aparentaba problemas muy graves. A partir de aquí, el abandono fue gradual, aunque escaso. Muchos continuaron visiblemente incómodos y afectados, rechazando el experimento e incluso prometiendo devolver los cuatro dólares que les habían pagado.
  • Nivel 30/30 (450 voltios): el 65 % de los participantes llegaron aquí y aplicaron la descarga. 26 de los 40. Nuevamente, muchos de forma muy incómoda y con un alto nivel de estrés. Cuando la descarga de 450 voltios se aplicaba tres veces seguidas, el experimento finalizaba.

Todo experimento requiere de estudios y análisis posteriores a su realización, forma parte del mismo y en las ciencias sociales ocurre igual. En esos estudios, los investigadores descubrieron que los participantes detenían el experimento antes cuando tenían un contexto socioeconómico más parecido al del alumno.

¿Qué ocurría cuando pedían terminar el experimento?

Cuando el participante pedía al investigador marcharse y cerrar el experimento, este daba cuatro posibles respuestas graduales:

  1. Continúe, por favor.
  2. Es necesario que continúe.
  3. Es completamente esencial que continúe.
  4. No tiene otra opción, debe continuar.

Si tras la cuarta frase se negaba a seguir con el experimento, este se detenía.

Expectativas vs. realidad

En esos estudios posteriores al experimento, Milgram y su equipo compararon los resultados con las hipótesis previas hechas en base a encuestas y a sus propios cálculos. En ellas se calculó que la descarga promedio sería de nivel 9 (unos 135 voltios), que a partir de ahí dejarían de obedecer al investigador y que sólo personas muy sádicas llegarían al último nivel de voltaje.

Stanley Milgram

Stanley Milgram

Los resultados fueron sorprendentes por varias razones. La más obvia: no esperaban que tantas personas llegasen al final ni a etapas tan avanzadas. Además, quienes habían llegado a los 450 voltios luego no se mostraban sádicos en absoluto, e incluso suspiraban de alivio al enterarse de que el alumno era un actor que no había sufrido ningún daño.

Críticas y reacciones

Como parece razonable, el experimento de Milgram desató muchas críticas por el nivel de estrés y ansiedad extrema que sufrieron sus participantes. De hecho, en las facultades actuales se suele enseñar como un estudio completamente del pasado, que sería inmoral de realizarse hoy día; si bien es cierto que de él, así como de sus muchas variantes de todo el mundo, se pudieron sacar numerosos estudios y conclusiones para la Psicología.

Los defensores de este experimento se agarran a dos argumentos principales:

  • A nadie se le forzó realmente. En muchos experimentos se contempla la opción de ocultar parte del mismo al voluntario para que lo realice sin influencia alguna. Además, en muchos, como en este, es necesario que el sujeto esté engañado hasta que termine. En ningún caso se amenazó a ningún participante, y a la cuarta negativa se les dejaba marchar sin mayor problema.

  • La gran mayoría de participantes manifestó su satisfacción tras el experimento. Una vez supieron toda la verdad de mismo, el 92 % accedió a responder. El 84 % estaba contento o muy contento por haber participado, a un 15 % les resultó indiferente. Posteriormente, a Milgram le llegaron muestras de gratitud y agradecimiento, e incluso ofrecimientos o peticiones de ayuda, por parte de ellos.

No obstante, hay dos contra-argumentos principales.

  • No todo el mundo fue desengañado. No se siguió un protocolo de comunicación como en la actualidad y el post-experimento era demasiado básico, demasiado rudimentario. Hubo participantes que nunca llegaron a comprender por completo la mecánica y el objetivo del experimento.

  • Una supuesta intención oculta con fines militares. Más allá de la cuestión psicológica, uno de los participantes en el experimento original (Yale, 1961) dijo que el experimento quería comprobar la capacidad que hubiese tenido el ejército estadounidense para obedecer órdenes extremas e inmorales antes de negarse. La Guerra de Vietnam se estaba librando en esa época…

Tras conocer el experimento de Milgram, psicólogos de todo el mundo intentaron hacer su propia adaptación del mismo, y durante lustros se llevaron a cabo estudios similares. Décadas después de Yale, en 1999, un profesor de Maryland hizo un análisis que aglutinaba a todos los estudios en torno a la obediencia a la autoridad al estilo del de Milgram. Concluyó que entre un 61% y un 66% llegaba a aplicar los niveles de voltaje más altos. Daba igual el año en que se realizaran ni el país donde se llevara a cabo. El patrón se repetía.

Fuentes y recursos

  • Psychwiki y la historia del experimento de Milgram.
  • Encyclopedia.com y el contexto y biografía extensa de Milgram.
  • Other Sociologist con un buen artículo sobre la obsesión de la cultura popular con este experimento.

Una recreación de Derren Brown del experimento de Milgram:








lunes, 6 de abril de 2015

Impide que Android añada íconos a tu inicio

Bueno en esta ocasión vengo con un post un poco más corto de lo normal, así que no esperes un tutorial extenso e infumable. Pero que sea corto no quiere decir que no pueda ser útil, de hecho, creo que es una solución bastante simple para algo a lo que a casi todos les debe […]

Este artículo Impide que Android añada íconos a tu inicio fue publicado originalmente en Punto Geek.

Times New Roman: el minidocumental

Dentro de su serie de películas documentales Unquiet que The Times va publicando de vez en cuando, encontré este episodio dedicado a la Times New Roman, una de las más clásicas y a la vez denostadas tipografías de la historia.

Al igual que su hermana lejana Helvetica (también en la lista de la vergüenza para muchos diseñadores), la Times New Roman se creó en 1931 para renovar las tipografías clásicas, en este caso para servir como tipografía principal del diario The Times. No cambiaría hasta 1972.

Tan popular se hizo en otros entornos que pasó inmediatamente a ser «la tipografía que servía para todo», la que con más comodidad leemos en un libro y la más reconocible en todo tipo de diseños. Con la llegada de los ordenadores personales se convirtió en la tipografía por defecto en cuanto las impresoras láser pudieron imprimir algo más complejo que las letras monoespaciadas clásicas.

En el documental puede verse cómo diseñadores de todo tipo explican sus virtudes, maravillas e infinitos detalles… para luego reconocer abiertamente que nunca jamás han usado Times New Roman en sus diseños (!!!) De hecho si no fuera porque su aspecto, concepto y líneas principales dieron lugar a sucesoras de la estirpe, como Times Europa, Times Classic, Times Modern o Times Millenium (actual) tal vez estaríamos ante la tipografía más popular y que menos diseñadores querrían usar.

Pero es que en el documento visual se da con la clave:

La Times New Roman fue creada para leerla, no para agradar a los diseñadores.


Eso sin duda zanja la cuestión.

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7 aplicaciones para gestionar proyectos de forma eficiente

7 aplicaciones para gestionar proyectos de forma eficiente

¿Estás trabajando en equipo pero todo es un caos? entonces deberías probar estas aplicaciones para gestionar proyectos que te ayudarán a organizarlo todo.

Sin duda trabajar en equipo es una tarea que generalmente se nos complica debido a problemas de comunicación, sincronización de tiempos, bajo presupuesto o falta de organización, lo que repercute en el resultado final o en la calidad del trabajo realizado. Afortunadamente ya no tiene que ser así.

La tecnología ha permitido que hoy en día tengamos muchas herramientas digitales de donde escoger. Éstas nos permiten estar a cargo de tareas y administrar nuestro tiempo para trabajar con otras personas sin necesidad de estar físicamente en un lugar. A este tipo de herramientas se le conoce como aplicaciones de gestión de proyectos y hoy te traemos las mejores opciones que existen para que puedas empezar a organizar tus tareas.

Trello

Aplicaciones para gestionar proyectos

Trello es la aplicación por defecto que utiliza el equipo de Hipertextual. Esta herramienta trabaja bajo el método Kanban para organizar en tableros verticales todas las tareas que hay realizar. En realidad funciona como una pizarra virtual con notas adheribles. Las tareas terminadas se pueden archivar para dejar visible sólo lo más importante y es posible colocar etiquetas o mover las tarjetas a otro tablero para reorganizarlas. Cuenta con aplicación para Android y iOS.

Microsoft Project

Project Online

Microsoft Project es una de las aplicaciones de gestión de proyectos más conocidas, pues se ajusta a las necesidades de cualquier equipo de trabajo y se integra perfectamente con otras aplicaciones de Microsoft y servicios en la nube. Ofrece gran variedad de plantillas para personalizar cada proyecto en el que estás trabajando, se pueden crear informes y ofrece conversaciones en tiempo real gracias a la nueva integración del proyecto con Lync y Lync Online.

OmniPlan

Aplicaciones para gestionar proyectos

OmniPlan es una herramienta genial para trabajar en ordenadores Mac y dispositivos con iOS. Es una aplicación que crea hermosos diagramas de Gantt, totalmente funcionales y personalizables. Está optimizado para ofrecer diferentes vistas de acuerdo al dispositivo desde donde se esté ejecutando la aplicación. Entre sus principales características se encuentran el seguimiento de cambios, programación inteligente, filtrado, varias opciones de exportación e importación de documentos, entre otras.

Casual

Lo mejor de Casual es que es, precisamente, casual. Ofrece una forma diferente de gestionar proyectos que lo diferencia del resto de aplicaciones. Casual utiliza sencillos diagramas de flujos de trabajo, un nuevo enfoque visual que muestra todas las cosas (hechas y por hacer) de un solo vistazo. Es ideal para equipos de trabajo pequeños o en crecimiento, gerentes y cualquiera que esté trabajando o planee trabajar sobre un proyecto corporativo o personal. Puedes probar el servicio de forma gratuita por 2 semanas, si el servicio de convence, existen diferentes planes de pago de acuerdo a la naturaleza de tu proyecto.

Asana

Aplicaciones para gestionar proyectos

El equipo detrás de Asana cree que el correo electrónico ya no es suficiente para manejar la complejidad y rapidez de los trabajos modernos. Esta aplicación ha reinventado la comunicación en equipo ya que, ahora tus conversaciones y tareas estarán en un solo lugar, por lo que todo se vuelve más transparente. Asana se integra con otras aplicaciones, permite añadir archivos de Dropbox, Box y Google Drive, permite realizar búsquedas y establecer tiempos para cada tarea.

Podio

Aplicaciones para gestionar proyectos

Esta es una herramienta que va muy bien con equipos de mediana y gran dimensión. Con Podio puedes conectar varios aspectos de tu vida (proyectos de trabajo, tareas personales, etc.) para organizarlos desde una misma aplicación. Su interfaz es muy bonita e intuitiva para que no te cueste trabajo mantenerte al tanto de todas las cosas que estás gestionando. Tiene soporte para dispositivos iOS y Android; y se integra con otras herramientas como Google Drive, Evernote y Dropbox.

Basecamp


Basecamp permite organizar el caos como ningún otro. Ayuda a establecer diferentes roles, responsabilidades y objetivos para lograr un objetivo común entre tu equipo de trabajo. Es fácil de usar, y tiene un período de prueba gratuito de 60 días. Después de eso, los planes comienzan en $20 por mes y llegan hasta los $3,000 por año (proyectos ilimitados y 500 GB de almacenamiento).






Aquí tienes más de 200 variantes del juego Pong

Pong-360-Grados-Ld
En este Pong Circular los movimientos son de 360 grados

El desafío de desarrollar cualquier tipo de variante del clásico de los videojuegos Pong terminó con 236 juegos derivados de éste, y todos ellos están disponibles aquí.

Algunos de los programas se pueden jugar online mientras que otros hay que descargarlos en determinadas plataformas dado que cada participante era libre de elegir el lenguaje y plataforma de programación.

Pocapong-236-Variantes-Pong
Pong + Pac-Man + Space Invaders = Pocapong

Uno de los mejores es este Pocapong, vía Mashable, que combina en una misma partida tres grandes clásicos de los videojuegos: Pong, Pac-Man y Space Invaders y que está disponible para Windows, Mac y Linux.

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Campaña de IndieGoGo busca convertir a la Raspberry Pi en un portátil

El pequeño ordenador Raspberry Pi ha sido usado en todo tipo de proyectos caseros, que van desde ordenadores para que los más pequeños del hogar aprendan a programar hasta sistemas multimedia y de entretenimiento. Opciones para brindar cierta movilid...

Cómo ejecutar aplicaciones Android en el navegador Chrome (Mac, PC)

Flipboard-Android-En-Os-X
Flipboard para Android funcionando en OS X.

Para ejecutar aplicaciones de Android en Windows, Mac y Chrome OS es necesario instalar la extensión ARC Welder en el navegador Chrome.

También es necesario obtener las aplicaciones Android como archivos APK y descargarlos al ordenador, utilizando, por ejemplo, APK Downloader, donde hay que pegar la URL de la aplicación en Google Play que se desea descargar para obtener el archivo.

Flipboard-Android-En-Os-X-0

Finalmente antes de iniciar la aplicación hay que indicar algunos aspectos equivalentes a su ejecución en un móvil — orientación del teléfono y el tamaño de la ventana (teléfono, tablet o maximizado).

No todas las aplicaciones llevan muy bien lo ejecutarse en el ordenador y no siempre es posible manejarlas al ser aplicaciones táctiles — la finalidad de ARC Welder es más bien permitir a los desarrolladores testear el funcionamiento de aplicaciones en distintos tamaños de pantalla. Por lo que he visto, algunas aplicaciones y juegos simplemente no cargan y otras cargan pero no se pueden manejar.

Flipboard, por ejemplo funciona bastante bien y responde a los gestos sobre el trackpad igual que en la versión para dispositivos móviles se hacen sobre la pantalla.

Vía The Red Ferret + The Verge.

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miércoles, 1 de abril de 2015

Google comienza a eliminar extensiones inseguras de Chrome

Google comienza a eliminar extensiones inseguras de Chrome

Las extensiones eran el nuevo cobijo de malware. Por suerte Google ya ha comenzado a eliminarlas.

Google está matando extensiones de su navegador Chrome encargadas de inyectar publicidad. Casi 200 exponían a millones de usuarios a los riesgos habituales del uso de software malicioso. Han dado todos los detalles en su blog de seguridad.

Así es como ve el New York Times las personas con este tipo de extensiones. Patético.

Así es como ve el New York Times las personas con este tipo de extensiones. Patético.

Más de la tercera parte de las extensiones que inyectan publicidad han sido clasificadas como malware en un estudio promovido por Google y llevado a cabo en las universidades de California y Berkley. 192 extensiones han resultado maliciosas, afectando a unos 14 millones de usuarios aproximadamente. Google ha matado dichas extensiones y ha incorporado a sus capacidades como empresa nuevas técnicas para detectar extensiones de este tipo.

El estudio muestra lo extendido, por desgracia, de estas prácticas. Más del 5% de los visitantes de Google usan inyectores de publicidad en sus equipos, la mitad de estos tienen al menos 2 inyectores diferentes y, uno de cada tres de ese grupo tiene más de 4. Ridículo. Están navegando por un Internet que no es real, plagado de anuncios que además, en gran parte, tienen una función maliciosa.

Google no impide tales inyectores de publicidad directamente, pero sí impone ciertas restricciones como se puede ver en los términos de servicio de Chrome. Debe estar claramente especificado que la extensión inyectará anuncios en la web.

¿Quiere un Nexus 6? seguro que le interesan estas ofertas.

¿Quiere un Nexus 6? seguro que le interesan estas ofertas.

Está bien dar libertad a los desarrolladores, pero no creo que ningún usuario quiera ver publicidad intrusa y de dudosos fines por su propia voluntad. Hace unas semanas estalló Internet tras comprobarse que el Superfish de Lenovo no sólo inyectaba publicidad, sino que abría una gran vulnerabilidad que saltaba la protección HTTPS haciendo posible que los usuarios fuesen vulnerables a ataques man-in-the-middle.

Mi consejo es que nunca instales extensiones de este tipo, ten mucho cuidado qué extensiones instalas y de dónde provienen.








Cómo copiar y mover archivos entre OneDrive, Dropbox, Drive, Box y más servicios

Cómo copiar y mover archivos entre OneDrive, Dropbox, Drive, Box y más servicios

Copiar archivos entre servicios como Dropbox, OneDrive o Google Drive puede ser muy práctico y útil. Te explicamos cómo hacerlo.

El lunes hablábamos de cómo mantener organizados y limpios nuestros servicios de almacenamiento en la nube, ya que cada vez hacemos más uso de ellos, y su estado acaba siendo prácticamente el mismo que el de muchos discos duros físicos. El servicio que uso en el día a día es Dropbox, pero por desgracia es la cuenta en la que tengo menos espacio disponible, mientras que en servicios como Box, OneDrive o Google Drive cuento con más de 50 GB. Dropbox sigue siendo la opción que mejor integrada está en mi flujo de trabajo y con mis amigos y familiares para fotos, por lo que me gusta tenerlo vacío para cuando lo necesito para cosas importantes.

Tras hacer ese razonamiento, pensé, además, que además de mover archivos a otros servicios, para liberar, también me interesaba duplicar, con el fin de no perder datos pasara lo que pasara en un futuro. Por ello comencé a buscar en internet sobre servicios que permitiesen conectar más de un servicio para copiar archivos, o bien como backup o bien para aligerar. Repasemos dos de las opciones que existen.

Backup (IFTTT)

para mejorar la productividad

Como ya sabréis, IFTTT es el servicio por excelencia en lo que a automatización en Internet respecta. Por ello, investigué sobre como podría ayudarme con mis archivos como ya hacía con tags en Dropbox o en Evernote. Y lo que encontré me gustó. Puedo decirle que cada archivo que caiga en cierta carpeta de Dropbox se mueva automáticamente a una carpeta de una cuenta de Google Drive, OneDrive o Box (15 archivos como máximo cada 15 minutos). La solución funciona muy bien y la uso tanto en Drive como en OneDrive para hacer copia de las fotos de cámara.

Os dejo dos recetas para mover archivos desde Dropbox a esos servicios. El problema es que no se puede utilizar otro servicio que no sea Dropbox como fuente, por limitaciones de IFTTT. Gracias a lo configurable que es, podéis establecer vuestras

IFTTT Recipe: Sync Dropbox to OneDrive connects dropbox to onedrive

IFTTT Recipe: Add files to Google Drive from Dropbox connects dropbox to google-drive

MultCloud

"Recetas" disponibles para Do Camera

Multcloud

MultCloud es un servicio online gratuito, del que, como se puede extraer por su nombre, podremos extraer muchísima funcionalidad. Me di cuenta de que tenía 20 GB en Dropbox que no necesitaba, y pensé que era buen momento para copiarlos a Google Drive, por lo que inicié sesión, y configuré los detalles de la transferencia. Aunque sea de nube a nube, hay que tener en cuenta que la copia puede ser lenta, en mi caso fueron unas 9 horas.

No tuve problema con eso, lo dejé en segundo plano y esperé a que se hiciera. Una vez se copiaron los 20 GB, pude comprobar que no faltaba nada, y que la copia era perfecta. Tras eso, indagué un poco más en las opciones que MultCloud me daba, y descubrí que podía hacer que las tareas se ejecutasen de manera programada en los días que yo eligiese, lo que lo convierte en un servicio increíblemente productivo, ya que apenas tienes que prestarle atención. En lo que respecta a la seguridad de tus contraseñas y archivos, desde MultCloud aseguran que ellos no alojan los archivos, y que utilizan encriptación 256-bit AES, así como OAuth para autenticar con los servicios.

Por último, como opción manual, podemos instalar en nuestro ordenador las apps de cada servicio y copiar a mano, o crear una copiar de un servicio situando en su carpeta la carpeta de otro, que es una opción que casi todos permiten ya.