martes, 13 de septiembre de 2016

Falsos recuerdos, ¿se puede manipular la memoria?

Falsos recuerdos, ¿se puede manipular la memoria?

¿Existen los falsos recuerdos? Sí, nuestra memoria no es perfecta. Esta se puede modificar en condición a lo que vivimos o, en el peor de los casos, forzada por un mal tratamiento.

Un hombre cuenta una historia sobre su niñez. Recuerda, perfectamente, cómo se perdió entre el gentío de un gran centro comercial. Rememora perfectamente la angustia de saberse desamparado, la inquietud de no saber qué sería de su futuro y el alivio triste cuando lo encontró el guarda de seguridad. Por supuesto, sus padres lo encontraron poco después y este cuento tuvo un final feliz. Al menos en su imaginación. Porque en realidad esta historia, a pesar de que el hombre la cuenta con una cantidad increíble de detalles, nunca ocurrió. Para él, este recuerdo es completamente real. Sin embargo, los investigadores que recogen sus afirmaciones saben que se trata de un falso recuerdo.

Implantar falsos recuerdos

La pregunta sobre si se pueden implantar falsos recuerdos genera bastante controversia. Existen investigadores que defienden a capa y espada que sí. Otros ponen en duda algunos aspectos de este asunto. Los defensores, encabezados la psicóloga y matemática Elizabeth Loftus, explican que bajo ciertas condiciones se pueden generar recuerdos de algo que nunca ha ocurrido. Esto puede ocurrir, en primer lugar, porque los recuerdos no siempre tienen por qué ser precisos. En segundo, porque los recuerdos, bajo ciertas circunstancias pueden ser manipulados como consecuencia de una mala praxis o, sencillamente, como un accidente. En general, los falsos recuerdos se pueden entender como recuerdos "vividos" únicamente en la mente de las personas que los cuentan. Su origen, como explicábamos, puede provenir de fuera, pero también de dentro debido a la asociación y contextualización de recuerdos.

Esto no traspasaría las puertas de lo curioso si no fuese por las implicaciones legales y clínicas que puede tener. Los falsos recuerdos, según sus defensores, pueden generar el conocido como "Síndrome de los falsos recuerdos", un trastorno en el cual se genera una situación completamente falsa, creada por el condicionamiento. El problema es que dicho trastorno se relaciona muy habitualmente con abusos sexuales, violaciones y otros aspectos de índole muy delicada y de un marcado carácter legal. La "Fundación Síndrome de los falsos recuerdos" (FMS, por sus siglas en inglés) trata de esclarecer y defender la existencia de este síndrome, su cuadro clínico, etiología y tratamiento, entre otras cosas. Pero también aglutina a un montón de "afectados" que dicen haber sufrido por haber sido acusados injustamente. El debate está servido.

Recuperando recuerdos

No se puede hablar del síndrome de falsos recuerdos sin tratar otros problemas y casos de naturaleza similar (tanto por su factor psicológico como por el debate que crean a su alrededor). Normalmente, los falsos recuerdos se relacionan con procesos de amnesia disociativa (disociaciones, desconexiones de la memoria) o "síndromes" tales como el síndrome de alienación parental. El punto de inicio casi siempre es el bloqueo de recuerdos a partir de una situación traumática. Para poder entender un poco mejor todo este asunto, Hipertextual se ha puesto en contacto con Eparquio Delgado, psicólogo sanitario en el Centro Psicológico Rayuela, además de divulgador científico, quien nos habla de estos temas. "Partiendo del concepto de trauma [situaciones extremas en su violencia de origen natural o social], se ha encontrado que hay dificultad para recuperar recuerdos de personas que han sufrido este tipo de situaciones o abusos". A partir de esta premisa, existen varias técnicas que se emplean para recuperar, supuestamente, los recuerdos. Por ejemplo, la técnica de Desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (o EMDR) se utiliza de forma terapéutica para desbloquearlos. "El problema con esta técnica, según percibo, es que los que la emplean tratan de convertir todas los casos en disocaciones", explica Eparquio.

falsos recuerdos

Los defensores de otra terapia llamada Técnica de Recuperación de Recuerdos (o RMT) utilizan la misma premisa para justificar la necesidad de su metodología. Al igual que la EMDR, esta metodología trata de extraer una serie de recuerdos bloqueados debido a una experiencia extrema. Pero a diferencia de la EMDR, la RMT consiste en realidad en un conjunto de técnicas de todo tipo que incluyen asociación por imágenes, hipnosis o incluso el uso de sustancias de diversa naturaleza. El uso de la RMT parece "forzar" el caso de los pacientes para encajarlo en un cuadro o una etiología predefinida de una forma mucho más agresiva que la EMDR, aunque esta no se pueda confirmar. Otra cuestión importante: ¿funcionan estas técnicas? "Hay estudios que hablan de la eficacia del EMDR en trastornos de estrés post-traumático", reafirma el psicólogo, "no de que todas sus bases estén demostradas". Algo parecido ocurre con el RMT, sólo que su eficacia se ha puesto aún más en entredicho por la falta casi absoluta de evidencias. Pero, ¿qué relación tienen las técnicas de recuperación con los falsos recuerdos?

Imposición

"Hay una cosa que sí se puede dar y que conocemos", comenta Eparquio, "y es que una persona puede recordar cosas que no han vivido o que no ocurrieron tal cual". Psicólogos como Loftus, adalid defensora de la existencia de los falsos recuerdos, explican que algunos terapeutas pueden inducir por accidente o mala praxis a la creación de falsos recuerdos. La gran mayoría de estos casos están asociados al tratamiento de trastornos de todo tipo: bulimia, anorexia y otros trastornos alimenticios, ansiedad, fobias... Sólo unos pocos pueden relacionarse realmente con disociaciones de recuerdos. Según argumentan los detractores del RMT, muchos de estos trastornos son forzados para relacionarse con disociaciones mediante la terapia, de forma que se pueden relacionar con falsos recuerdos de violaciones y abusos, entre otras cosas. Con todas las consecuencias que esto conlleva.

Por ejemplo, son conocidos los casos de hipnosis donde se generan, en consecuencia, falsos recuerdos. "Cuando se habla de hipnosis se dice que uno de los "peligros" es que se puede influir en los recuerdos de la persona" comenta el psicólogo, "sobre todo puede recordar cosas que no ocurrieron como las recuerda". Como decíamos antes, estos casos suelen ocurrir en pacientes que ya padecían un trastorno cuya naturaleza, presuntamente, es otra muy distinta a la amnesia disociativa causada por una experiencia traumática. Sin embargo, tal y como explican algunos expertos, la generación de falsos recuerdos en estas personas transforman el trastorno no sólo psicológicamente hablando, sino también de forma legal y social con terribles consecuencias.

El juego de los intereses

Desde los noventa, cientos de personas se han unido a la "Fundación Síndrome de los falsos recuerdos". Muchos de los integrantes son personas que dicen haber sufrido un caso de falsa acusación por parte de algún familiar causado por el "síndrome de falsos recuerdos". La fundación tiene como objetivo tanto demostrar la existencia de la implantación de falsos recuerdos como asesorar y defender a las supuestas víctimas de estos casos polémicos. "Hay organizaciones que defienden ciertos síndromes por intereses legales", comenta Eparquio, "estos son síndromes de naturaleza casi eminentemente legal". El psicólogo denomina personalmente en varios de sus artículos a estos síndromes como "trastornos a medida de ideologías". Esta es una manera de hacer referencia al marcado interés que existe tanto por parte de los defensores como de los detractores, quienes a veces adolecen de evidencias científicas y se apoyan más en el apartado legal o económico.

juicio

Esto mismo ocurre con el supuesto síndrome de falsos recuerdos, el cual no está reconocido oficialmente por ningún organismo. A pesar de que sí existen evidencias concretas de falsos recuerdos implantados en ciertas circunstancias, todavía no las hay en suficiente medida como para reconocer un cuadro clínico y una etiología definida, según argumentan sus detractores. Además, para complicar más las cosas, muchas de las técnicas y terapias se asocian a un nombre o marca. Tal y como nos cuenta Eparquio, esto ocurre con la EMDR: "es una marca registrada y para poder ser terapeuta EMDR tienes que hacer los cursos oficiales que te acrediten". La fundación y el síndrome de falsos recuerdos también están inherentemente asociados a Loftus, aunque ella no ha comercializado ningún tipo de terapia ni ha monetizado sus conocimientos. Mientras tanto, unos y otros tratan de entender un poco mejor qué ocurre en nuestra cabeza. Y es que los caminos de la memoria son complejos y delicados. Y todo lo que se asocia a ella está todavía por explorar, como vemos. Todavía queda mucho por investigar.



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