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sábado, 7 de marzo de 2015

Implantes y chips: ¿progreso o control?

Implantes y chips: ¿progreso o control?

El ser humano supera barreras tecnológicas sin cesar. La tecnología de biointegración es uno de los caminos cuyos límites están en plena expansión y que están generando importantes debates éticos.

Los implantes de chips han recorrido un largo camino en el imaginario humano a través de películas, videojuegos, libros y series de televisión, mucho más extenso que en la vida real. A pesar de ello, en los últimos años han nacido numerosos proyectos basados en el implante de microchips con el fin de facilitar diferentes actividades. Una técnica que, cada vez en mayor medida, está originando voces en contra. Y es que la desconfianza de la sociedad se basa en el posible control que gobiernos y empresas pueden ejercer sobre los individuos.

Este tipo de chips son circuitos integrados que se colocan en el tejido subcutáneo y que funcionan, en su mayoría, mediante la tecnología RFID (identificación por radiofrecuencia, en español). Con este sistema, el sujeto que lo posee puede ser identificado con un número de serie único a través de ondas de radio. De esta manera, los usos pueden ser múltiples durante el día a día de una persona. A continuación os presentamos las últimas iniciativas en materia de tecnología biointegrada:

1. El chip responsable del nuevo ojo biónico

Algunas de las enfermedades que menos avances han sufrido a lo largo de la historia de la investigación médica han sido las relacionadas con la ceguera. Una de ellas, la retinosis pigmentosa, puede tener una manera de paliar sus efectos. La Clínica Mayo de Rochester (EE.UU) ha desarrollado un ojo biónico basado en la implantación de un chip en la parte posterior del ojo, capaz de enviar electrodos que crean hasta 60 puntos de estimulación alrededor del globo ocular. El chip fue incrustado mediante una operación quirúrgica en el mes de enero, y dos semanas más tarde se instaló y activó el resto del dispositivo protésico. Con todo el sistema ya en funcionamiento, se pueden enviar señales de ondas de luz a través del nervio óptico sin necesidad de pasar por la retina dañada. Eso sí, el ojo biónico debe de funcionar en simbiosis con unas gafas especiales encargadas de captar la luz. Un proyecto que ha recibido el nombre de Second Sight (Segunda Visión) y cuyo desarrollo no ha finalizado.

2. "Un chip para mis empleados"

Epicenter, una empresa sueca dedicada a la innovación tecnológica, ha decidido probar sus avances en la piel de sus propios trabajadores. Gracias a la colaboración del Swedish Biohacking Group, más conocido como BioNyfiken (una comunidad sueca de biohackers), aquellos valientes que lo deseen podrán contar con un chip del tamaño de un grano de arroz en su mano, entre el dedo índice y el pulgar, implantado a través de una jeringuilla. ¿Los usos? Una vida más fácil dentro de la compañía: acceso al edificio, uso de la fotocopiadora, pago de cafés... Se trata de un proyecto aún en fase de desarrollo, así que, con el tiempo, se espera ampliar su utilidad.

Shutterstock

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3. Los chips NFC, la puerta de entrada para los hackers

Este tipo de chips basan su funcionamiento en la transferencia de datos inalámbrica entre dispositivos situados a corta distancia (Near Field Communication). Es una tecnología que no es nueva pero cuyo uso en chips implantados en humanos ha abierto una grieta perfecta para los hackers. Algunos expertos en seguridad cibernética, como el analista Dmitry Bestuzhev, de Kaspersky, han advertido de este nuevo peligro. Ya se han desarrollado aplicaciones capaces de robar la información contenida en estos circuitos.

A pesar del uso beneficioso en el ámbito de la medicina, véase el caso de las prótesis robóticas, cada vez son más los proyectos encaminados a su utilidad en materia de seguridad. De hecho, BioNyfiken, una de las comunidades punteras a nivel mundial, trabajará junto a Kasperky en un proyecto para investigar las vulnerabilidades de este tipo de chips y poder solucionarlas. Y es que, tal y como aseguran los propios biohackers, los implantes aumentarán exponencialmente durante los próximos años y no serán tan diferentes a llevar un tatuaje.

La tecnología intracorporal continúa evolucionando de forma silenciosa, sin hacer excesivo ruido, por un camino confuso entre el progreso y el control. El debate está servido. ¿Y tu qué opinas? ¿Es una nueva forma de control u otra vía para el progreso?








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